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Mostrando las entradas de julio, 2017

INTRUSOS

Relato basado en hechos reales contado por Elsa Aguilar Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán Mi historia sucede en Julio de 2013 en Los Ángeles, California, USA. En aquel tiempo vivíamos en un departamento de dos plantas en un barrio latino. Éramos un par de familias las que habitábamos ese lugar. Sin embargo y sin previo aviso comenzaron a suceder cosas extrañas dentro de la casa al poco tiempo de mudarnos. La primera de esas manifestaciones les sucedió a mis sobrinos. Ellos dormían en una recamara del piso superior y sus literas estaban pegadas a una ventana que daba a la calle. Cierta noche se levantaron asustados por que sintieron que alguien estaba tocando la ventana insistentemente, además de escuchar como si intentaran forzarla para meterse a la habitación. En un principio suponíamos que serían algunos ladrones que quería robar la casa; pero luego caímos en la cuenta que la ventana estaba muy en lo alto y era imposible que alguien pudiera intentar meterse. Incluso si usaba...

Contesté una llamada telefónica spam

Contesté una llamada telefónica spam el otro día. Ya sabes, ¿esas en las que fingen que son una organización legítima, como la Oficina de Impuestos? Mantengo una línea telefónica como señuelo y solo les doy mi número de celular a las personas en quienes confío, así que los vendedores telefónicos y programas computarizados utilizan aquella. Había estado limpiando mi apartamento cuando el teléfono timbró, y al ver que la identificación de la persona que llamaba mostraba un número descuidadamente fabricado, tomé un receso de mis labores. Supuse que joder al estafador sería una buena distracción de estar fregando la tina. El sujeto, luego de un giro refrescante, no sonó como alguien de la India pretendiendo que tenía un acento estadounidense. El sujeto tenía un acento del medio oeste que nunca aminoraba, así que probablemente era genuino. —Hola, este es [murmullo], llamando en nombre de la Hacienda. Nuestros registros indican una discrepancia con su cuenta, y necesita resolver el pago t...

El remordimiento de un viajero en el tiempo

Soy un viajero del tiempo. O más bien, lo era. Verás, era capaz de viajar en el tiempo de cualquier forma en la que quisiese, pasado o presente. Era un científico con una gran mente, creo, al ser la única persona en mi tiempo —sin ánimos de bromear— que descubrió el viaje en el tiempo. Digo que es lo que creo, porque no recuerdo mi pasado realmente. Cuando adquirí esta habilidad, lo único que recuerdo es la euforia. Mi visión destelló colores que nunca había visto antes, mi cuerpo se disipó en millones de partículas diminutas: y, de pronto, estaba en otra dimensión temporal. Sorprendente, ¿no? La situación es que, cada vez que viajo en el tiempo —a través del túnel que propulsa todas las partículas y átomos que me conforman—, pierdo una porción de mi memoria en algún punto de ese hiperespacio. En mi primer viaje en el tiempo, olvidé prácticamente todo. Desde entonces, he sido precavido sobre cómo y qué tanto lo hago. Elegí limitar mis habilidades para inhibir la posibilidad de...

Distorsión

No sé cómo es que mi vida se volvió tan distorsionada, como una imagen entre neblina siendo títere de mi propia mente. ¿Quién necesita enemigos? ¿Quién necesita dolor y engaño? Quién lo necesita, cuando tú mismo te encargas de ocasionarte el dolor más grande que pueda imaginar el hombre. Estoy en mi habitación bañado en oscuridad y silencio. ¡Oh, pobre hombre! ¿Quién ha golpeado tu alma? ¿Quién perturba tus más íntimos e impuros pensamientos humanos? Permanecía en mi cama, única amiga y usurera de mi propia vida y muerte. Oh, ¿cómo puedes aprisionar mi cuerpo? Nunca lo entendí, siempre pensé que este mundo de ensueño era mi única salvación, mi único lugar fuera de mi cruel realidad. Pero no bastó para mis demonios. Ellos se encargaron de distorsionar mis sueños en pesadillas y torturas. Soy un hombre sin defensa ante la violencia, nunca pude ocasionar dolor en otro ser, siempre fui hombre hecho de raíces de paz y tranquilidad. Pero, a veces, aunque el mismo cielo permanezca en la ...

La Historia de Amor de La Novia Ciega

Había una vez, una chica que se odiaba a sí misma por ser ciega. Por esta razón también odiaba a todo el mundo, excepto a su amoroso novio. El chico siempre estaba junto a ella, apoyándola y compartiendo hermosos momentos de su vida. Un día la chica le dijo a su novio: “Si pudiera ver el mundo aunque sólo fuera por un día, me casaría contigo de inmediato.” Pasaron los meses y un día así de repente, recibió la noticia de que alguien le había donado un par de ojos para ella. A la novia la operaron y le pusieron los ojos. Su amoroso novio, como siempre, se mantuvo a su lado durante su recuperación. Cuando por fin llegó el momento de retirarle la venda de sus ojos, la novia fue capaz de  verlo  todo, incluyendo a su novio. En ese momento al verla tan feliz, él le preguntó: “Ahora que ya puedes ver el mundo con tus ojos. ¿Te casarías conmigo así como lo prometiste?” La novia miró con detenimiento a su novio y se dio cuenta de que él era ciego. La aparienci...

El usuario g00gle_240394

Tenía yo dieciséis años cuando comencé a trabajar. Mi primer trabajo fue en un cibercafé en el que trabajaba un amigo, y gracias a él entré a ese lugar. Luego de que estuvo enseñándome todo lo que debía saber por algunas semanas, dejó el trabajo y me quedé solo por casi dos meses. En el transcurso de ese tiempo recuerdo un día muy peculiar, cuando conocí a un usuario llamado «g00gle_240394». El nombre me extrañó un tanto, pues llevaba la palabra Google escrito con dos ceros sustituyendo las «o», pero supuse que solo era alguien que estaba aburrido, porque lo primero que me dijo, fue: «¿Qué estás haciendo?». Antes de contestarle miré a mi alrededor, pues el chat por el cual me comenzó a hablar era el que comunicaba los ordenadores en el cibercafé. Los clientes usaban ese chat casi nunca, solo lo ocupaban algunos tímidos para enviar mensajes como «¿Puedo mandarte a imprimir?» o «¿Me permites usar tu baño?». Normalmente, el chat lo utilizábamos los que estuviéramos de encargados para noti...